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Los movimientos de pensionistas y jubilados calientan motores para organizar la próxima gran manifestación estatal que tendrá lugar el día 24 de octubre de 2026, cuando las organizaciones de pensionistas de los pueblos y comunidades del Estado se darán cita en Madrid.
Como cada año, acudiremos a la capital y recorremos sus calles para demostrar la fuerza y la unidad del movimiento, y para exigir unas pensiones dignas y suficientes del sistema público, tanto para los pensionistas de hoy como para las generaciones futuras.
La movilización, que tiene como objetivo central la defensa del sistema público de pensiones y de la totalidad de servicios públicos, se iniciará a las 12:00 horas y discurrirá por el centro de Madrid, con un recorrido que partirá desde la estación de Atocha hasta finalizar en la emblemática plaza de la Puerta del Sol.
Las principales reivindicaciones de cara al próximo 24 de octubre, son estas:
– Subir la cuantía de las pensiones mínimas, hasta hacerlas coincidir con el salario mínimo interprofesional (SMI). En la actualidad, se sitúa en 17.094 euros brutos anuales distribuidos en 14 pagas de 1.221 euros al mes exentos de tributación. El Gobierno ha aprobado ocho subidas del SMI desde 2018.
– Fin de la brecha de género en pensiones, que debe comenzar por corregir las desigualdades históricas del mercado laboral, que se trasladan a la jubilación.
-Eliminar los coeficientes reductores de pensión para aquellas personas que decidan jubilarse tras haber acumulado 40 años cotizados, evitando así penalizaciones sobre las carreras de cotización largas.
-Recuperar el poder adquisitivo frente al encarecimiento del coste de la vida. Para ello, se propone introducir límites de precios en productos básicos
-Auditoría pública de la Seguridad Social que permita fiscalizar el estado real de las cuentas del sistema.
-Rechazo total a los planes de pensiones de empresa, por entender que su impulso por parte del Gobierno beneficia a la banca y grandes compañías aseguradoras, en detrimento del sistema público de pensiones.
Más allá de las pensiones en sentido estricto, se demandará también el fin del dinero para las guerras, prohibiendo que ni un solo euro de las pensiones o los servicios públicos sea desviado para gastos de defensa.