Las bajas laborales no se reducen castigando a quien enferma ni poniendo bajo sospecha al facultativo que las prescribe.
Se reducen:
-Fortaleciendo la Atención Primaria.
-Invirtiendo en prevención.
-Reduciendo las listas de espera.
-Mejorando la salud laboral.
-Reforzando la salud mental.
-Defendiendo una sanidad pública capaz de cuidar a la población antes de que la enfermedad se agrave.
Quien responsabiliza al trabajador o trabajadora enferma está mirando el síntoma, pero no la causa.
Porque detrás de muchas bajas están:
-Diagnósticos tardíos.
-Operaciones que se retrasan.
-Consultas saturadas.
-Falta de profesionales.
-Años de recortes.
-Privatizaciones que han debilitado nuestro sistema sanitario.
Como sindicalistas lo tenemos claro:
-La enfermedad no es un fracaso individual; también es el resultado de las políticas públicas.
La mejor política para reducir las bajas laborales siempre será conseguir que la gente enferme menos.
-Más sanidad pública.
-Más Atención Primaria.
-Más prevención.
-Más cuidados.
-Menos recortes.
-Menos negocio con la salud.